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10.64325/bx6jvv03
Capítulo 4:
De la enseñanza tradicional al
aprendizaje centrado en el
estudiante
Autores:
William Daniel Guayaquil Paredes
Instituto Tecnológico Pichincha
wguayaquil@tecnologicopichincha.edu.ec
hps://orcid.org/0009-0000-3798-235X
Sandra Marisol Chasiluisa Yanchatuña
Universidad de las Fuerzas Armadas- ESPE
smchasiluisa@espe.edu.ec
hps://orcid.org/0009-0004-8211-7532
Como citar: Guayaquil Paredes, W. D., & Chasiluisa Yanchatuña,
S. M. (2026). De la enseñanza tradicional al aprendizaje centrado en
el estudiante. En A. E. Monroy Villón (Ed.), Repensar el Aprendizaje
en la Era de la Inteligencia Articial. Editorial Didaxis.
hps://doi.org/10.64325/bx6jvv03
Esta obra está bajo una Licencia BY 4.0 International (CC BY).
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Resumen
El presente capítulo aborda una investigación teórica sobre los
modelos de enseñanza tradicional y su evolución Asia el
paradigma de aprendizaje centrado en el estudiante. Por
medio, de una revisión de la literatura de los últimos 5 os,
se diagnostica y se presentan los fundamentos que fueron
parte en la transición del modelo de enseñanza tradicional
Basado en él conductismo, hacia las nuevas tendencias
educativas que tienen bases teóricas en el constructivismo, el
socio constructivismo y las teorías de aprendizaje
signicativo. La investigación analiza las características de
cada enfoque pedagógico y marca sus implicaciones en el
proceso de enseñanza aprendizaje. De igual manera, se
detallan los roles del docente y del estudiante, así como las
estrategias de enseñanza y evaluación que se integra en cada
enfoque.
Palabras claves: aprendizaje centrado en el estudiante,
enseñanza tradicional, constructivismo, pedagogía,
evaluación formativa, aprendizaje activo.
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Introducción
La sociedad actual demanda una educación que parta de la
reexión y la criticidad de los hechos sociales en que se vive.
Durante siglos, la educación fue dominada por un modelo
excluyente y deliberado donde el docente era el eje central del
proceso de enseñanza y los estudiantes eran meros partícipes
pasivos donde se depositaba la información requerida para su
desarrollo e inserción en la sociedad (Treve, 2024).
A este modelo hoy en día se lo conoce como el modelo
tradicionalista, cuyo enfoque se basaba en el constructivismo.
Sin embargo, los avances tecnológicos y sociales ha exigido
que este modelo evolucione a la par de la globalización y los
avances digitales. nde, el estudiante ha asumido el rol
principal del proceso educativo, debido a que las nuevas
generaciones que han surgido junto a los nuevos avances
requieren nuevas conguraciones educativas. Para Jonassen
en 1991 debatía el desarrollo de un nuevo modelo, el cual debe
estar centrado en el estudiante y su construcción activa,
personal y situada.
Estas ideas de Jonassen, que las mencionó mucho antes de los
avances de hoy en día, cada vez se ha vuelto necesaria e
imprescindible realizarlas. Sin embargo, es imperativo
conocer la transición pedagógica de los fundamentos teóricos
y las características de cada paradigma educativo, el cual dio
implicaciones y cambios en la práctica educativa. Por lo tanto,
presente investigación pretende contribuir al debate
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pedagógico con una visión integradora, crítica y analítica de
los aportes del modelo tradicional y sus implicaciones como
medio catalizador al desarrollo de nuevos modelos centrados
en el estudiante.
El conductismo y la enseñanza
tradicional
El modelo tradicional tiene una base pedagógica y didáctica
en él conductismo, corriente que nació desde la psicología y
que dominó por décadas las investigaciones realizadas
durante la primera mitad del siglo XX, su máximo exponente
siendo John B. Watson, B.F. Skinner, Ivan Pavlov, Edward
Thorndike y Albert Bandura (Avalos y Jaramillo, 2009; Treve,
2024).
El constructivismo percibe el aprendizaje como aquellos
procesos que se dan en la adquisición por medio de estímulos
especícos los cuales pueden ser positivos o negativos. Así
mismo estos procesos son mediados mediante la repetición, la
memoria y el refuerzo. El rol del docente es de la máxima
autoridad del aula, es quien gestiona los ambientes y espacios
de aprendizaje seleccionando los contenidos y las estrategias
de enseñanza. Por otra parte, el rol del estudiante es ser un
ente pasivo que recibe las instrucciones del docente y las acata
sin poner algún juicio
De tal manera, este enfoque se caracteriza por seguir una
transmisión del conocimiento de manera unidireccional, las
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estrategias que el docente acude por lo general son
conferencias, clases magistrales o cualquier estrategia Donde
el estudiante adopta un rol de receptor (Freiza, 2003). En torno
al currículo, Domjan (2011) menciona que el modelo
tradicional conductista sigue un proceso secuencial
priorizando el avance de los contenidos y vez de la
compresión, reexión y desarrollo de la criticidad. Sobre la
evaluación, Ruiz et al., (2012) detallan que en este enfoque se
prioriza los exámenes o pruebas estandarizados de selección
múltiple o recuperación de memoria (Black y Wiliam, 1998).
En este modelo, fue un Pilar en el desarrollo de una sociedad
que actualmente ya no está vigente. Sin embargo, tal vez su
inuencia que siendo 2026, el conductismo es un enfoque y
modelo vigente y ampliamente utilizado.
El constructivismo piagetiano
El constructivismo, emerge como respuesta ante la evidencia
de los procesos carentes de poca integración en él
conductismo. Su máximo exponente, Jean Piaget, revolucio
la comprensión del desarrollo cognitivo al proponer que el
conocimiento no es una copia de la realidad, sino una
construcción activa del sujeto que aprende. Para Piaget (1952),
los seres humanos construyen su conocimiento a través de
procesos de asimilación y acomodación, mediante los cuales
integran nuevas experiencias con sus esquemas mentales
preexistentes.
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Para Piaget, el aprendizaje es siempre un proceso activo,
donde el estudiante interactúa con su entorno físico y social
para construir signicados. Esta perspectiva implica una
reconsideración radical del rol del docente, quien deja de ser
transmisor de información para convertirse en un facilitador
que diseña experiencias de aprendizaje enriquecedoras. El
estudiante, por su parte, asume una posición central como
constructor de su propio conocimiento, explorando,
descubriendo y reexionando sobre los fenómenos que
estudia (Brooks y Brooks, 1999).
El socio-constructivismo de Vygotsky
Lev Vygotsky complementó las ideas de Piaget al enfatizar el
carácter fundamentalmente social del aprendizaje. Para
Vygotsky (1978), el desarrollo cognitivo no ocurre en el
aislamiento individual, sino que está mediado por la
interacción con otros seres humanos a través de herramientas
culturales, siendo el lenguaje la más importante de ellas.
El concepto más inuyente de Vygotsky es la zona de
desarrollo próximo (ZDP), denida como la distancia entre el
nivel de desarrollo real del individuo y su nivel de desarrollo
potencial bajo la guía de un adulto o en colaboración con
compañeros más capaces. Este concepto tiene implicaciones
pedagógicas profundas, pues sugiere que el aprendizaje
óptimo ocurre cuando las tareas estan ligeramente por encima
de las capacidades actuales del estudiante, pero alcanzables
con el apoyo adecuado (Wood, Bruner y RossBruner y Ross,
89
1976). Esta perspectiva desaa la practica de enseñanza
uniforme, proponiendo en cambio una instrucción
diferenciada que atienda las necesidades especícas de cada
estudiante según su nivel actual de desarrollo y sus
potencialidades.
Wood, et al., (1976) introdujeron el termino andamiaje
(scaolding) para describir el tipo de soporte temporal que un
tutor provee al estudiante para que este pueda realizar tareas
dentro de su ZDP. Este andamiaje se va retirando
progresivamente a medida que el estudiante gana autonomía,
promoviendo así la internalización de las habilidades
aprendidas.
El aprendizaje por descubrimiento de
Bruner
Jerome Bruner (1961) amplió las bases constructivistas al
proponer que el aprendizaje por descubrimiento es una forma
particularmente efectiva de construir conocimiento. Para
Bruner, Durante el proceso de enseñanza los estudiantes
descubren y adquieren principios por mismos, los
estudiantes desarrollan una comprensión más profunda y
signicativa, proporcionando una mayor capacidad de
transferencia y una motivación intrínseca más elevada que
cuando reciben la información de manera pasiva.
De las bases que Bruner puso en 1961, en 1966 el desarrollo la
teoría de las tres modalidades de representación, teniendo
90
como primer proceso la enactivación que consiste en los
procesos realizados por la acción. Posterior a este proceso,
surge la representación que es la asimilación de imágenes, y
nalmente el proceso de la simbolización que es darles
sentido y un lenguaje a la acción y a las imágenes. Esta teoría,
sugiere que todo proceso de enseñanza debe iniciar con las
experiencias concretas que el estudiante pueda manipular
posterior aquello se avanza con las abstracciones formales.
Para el autor, marca la idea de establecer un currículo espiral
donde los contenidos se repiten periódicamente, pero con
niveles creciente de complejidad según los avances de cada
estudiante.
El pragmatismo educativo de Dewey
Continuando la línea histórica de los modelos, John Dewey
(1938) fue uno de los primeros lósofos de la educación en
cuestionar radicalmente el modelo tradicional. Para Dewey,
los estudiantes no se deben reparar para la vida futura, sino
que deben vivir la vida misma, así la escuela nos prepara con
experiencias signicativas y relevantes el diario vivir con la
nalidad el estudiante se desenvuelva en un contexto que
requiere soluciones a problemas auténticos.
Dewey fue el precursor de una escuela del aprender haciendo,
donde los estudiantes Participe en proyectos colaborativos y
cooperativos integrando múltiples disciplinas. Siendo el rol
del docente un guía y facilitador de las experiencias de
aprendizajes y ya no una autoridad que transmite solo
91
información. El pensamiento de Dewey marcó la pauta Asia
las prácticas que hoy se asocia con el aprendizaje activo y el
aprendizaje centrado en el estudiante.
El aprendizaje centrado en el estudiante:
Fundamentos y características
El aprendizaje centrado en el estudiante representa un
paradigma pedagógico que sitúa al alumno como
protagonista activo del proceso educativo. Según Weimer
(2002), este enfoque implica cinco cambios fundamentales en
la práctica docente: el equilibrio del poder, la función del
contenido, el rol del profesor, la responsabilidad del
aprendizaje y los procesos y propósitos de la evaluación.
Lea, Stephenson y Troy (2003), en su inuyente estudio sobre
las actitudes de los estudiantes universitarios hacia el
aprendizaje centrado en el estudiante, identicaron que este
paradigma implica un cambio en el balance de poder entre
docente y estudiante, donde este último tiene mayor
participación en las decisiones sobre su aprendizaje. El
aprendizaje se concibe como un proceso constructivo donde
el estudiante construye activamente su conocimiento a partir
de sus experiencias previas y sus interacciones con el entorno.
Kember (2009) Demostró en las estrategias y metodología de
enseñanza centradas en el estudiante no son sucientes solo
aplicándolas sin el debido acompañamiento y cambio de
políticas institucionales. Por lo cual, se requiere una
92
transformación en las concepciones que tienen los docentes
sobre el cómo enseñar, además el rediseñar los currículos y
metodologías. Todo esto acompañado, con políticas
educativas e institucionales que pongan al estudiante en el
centro del proceso de enseñanza aprendizaje.
Estrategias pedagógicas centradas en el
estudiante
Existen diversas estrategias pedagógicas centradas en el
estudiante, sin embargo, el aprendizaje basado en problemas
es considerada una de las estrategias más relevantes dentro
del enfoque de enseñanza centrada en el estudiante. Diversos
autores, han estudiado y sistematizado los resultados del
aprendizaje basado en problemas. Hmelo-Silver (2004)
manifestó que el ABP promueve la adquisición y el desarrollo
habilidades de razonamiento avanzado, además del
desarrollo de habilidades colaborativas y críticas. Savery
(2006) enfatiza que una correcta aplicación del aprendizaje
basado en un problema requiere de problemas auténticos y
contextualizado según la realidad del estudiante.
Otra estrategia utilizada y centrada en el estudiante es el
aprendizaje cooperativo. Felder y Brent (1996) describieron el
camino hacia la instrucción centrada en el estudiante como un
proceso que requiere tiempo y apoyo institucional. El
aprendizaje activo, que incluye técnicas como el debate, la
resolución de casos, los proyectos de investigación y las
discusiones dirigidas, ha demostrado consistentemente su
93
efectividad para mejorar el rendimiento académico y la
retención de conocimientos.
Biggs (1996) desarrolló el concepto de alineación constructiva,
que integra los principios constructivistas con el diseño
instruccional. Según este modelo, los resultados de
aprendizaje, las actividades de enseñanza y las tareas de
evaluación deben estar alineados coherentemente, de modo
que los estudiantes se vean "atrapados" en un sistema
consistente que promueve el aprendizaje profundo. Esta
aproximación ha sido ampliamente adoptada en instituciones
de educación superior de todo el mundo (Biggs y Tang, 2007).
El rol del docente ante la enseñanza
centrada en el estudiante
En una enseñanza centrada en el estudiante, el docente ya no
es el centro ni la fuente de conocimiento, su rol cambia hacia
el diseñar las experiencias de aprendizaje donde debe facilitar
y construir el conocimiento junto a sus estudiantes (Weimer,
2002). Dentro de este proceso, Cornelius-White (2007), destaca
que las relaciones docente-estudiante centradas deben
realizarse con mutuo respeto y una horizontalidad de saberes,
entendiendo que el estudiante también es portador de
conocimientos.
Schweisfurth (2015) propuso una reconceptualización de la
pedagogía centrada en el estudiante como una meta
habilitadora sobre la cual dependen otras metas educativas.
94
Según esta perspectiva, el docente no abandona su autoridad
ni su experiencia, sino que las redirige hacia el diseño de
ambientes de aprendizaje ricos, la provisión de
retroalimentación oportuna y la creación de comunidades de
aprendizaje donde los estudiantes se sientan seguros para
explorar, equivocarse y aprender.
El docente en la educación debe comprender que es el
proceso constituye 1 de los componentes más crítico y
transformador en el desarrollo de las estrategias centradas en
el estudiante. Así, el docente debe dejar de lado la evaluación
estandarizada y tradicional hice trance y la evaluación
formativa que es la herramienta qué promueve un
aprendizaje continuo y por ende un aprendizaje centrado en
el estudiante.
En la evaluación formativa hay que reconocer incluye
diversas formas de evaluar, entre ellas: la autoevaluación,
coevaluación, portafolios de aprendizaje, proyectos, entre
otros. Estas formas de evaluar dos solo deben medir el
aprendizaje, sino que también involucra a los estudiantes y la
reexión de su propio proceso de aprendizaje.
Implicaciones para la educación
Hoy en día la transición del modelo tradicional hacia los
modelos de aprendizaje centrado en el estudiante Ah
generados cambios signicativos para los sistemas
educativos. Se ha visto la necesidad de transformar la
formación docente Tanto de manera inicial como continua,
95
haciendo énfasis en aquellos docentes en funciones que
fueron preparado para atender a una sociedad que hoy ena
ya no existe la necesidad de formarla. Por tanto, los docentes
deben reaprender a mi señal experiencias de aprendizaje con
un enfoque activo, colaborativo y tecnológico de manera
coercitiva y eciente.
En un segundo punto, se debe rediseñar el currículo donde se
priorice el desarrollo en habilidades, destrezas y
competencias su sobre la adquisición de contenidos. El
Partnership for 21st Century Skills, desarrollado por la
UNESCO, identicó y propuso que la educación de hoy en día
baby enfocarse en desarrollar las habilidades del pensamiento
crítico, habilidades comunicativas, habilidades colaborativas
y creativas. Las mismas que fueron declaradas habilidades y
competencias claves para el desarrollo de la sociedad actual
Y, sin duda estas habilidades se desarrollan de manera
efectiva con estrategias de enseñanza centrada en el
estudiante. Se requiere una transformación pedagógica,
institucional y de estados con políticas de cambio. Kember
(2009) argumentó que promover formas centradas en el
estudiante a escala institucional requiere liderazgo visionario,
recursos adecuados, políticas de evaluación del profesorado
que valoren la innovación pedagógica y una cultura
organizacional que apoye la experimentación y el aprendizaje
continuo.
96
Sin embargo, es importante reconocer las críticas y desafíos
del enfoque centrado en el estudiante. Lea, Stephenson y Troy
(2003) encontraron que algunos estudiantes tienen actitudes
ambivalentes o negativas hacia metodologías activas,
especialmente cuando estan acostumbrados a modelos
tradicionales. La transición requiere un proceso de
acompañamiento y sensibilización tanto para estudiantes
como para docentes. O'Neill (2005) señaló que el aprendizaje
centrado en el estudiante demanda una redenición de las
expectativas y responsabilidades de todas las partes
involucradas en el proceso educativo, incluyendo
instituciones, cuerpos docentes y estudiantes.
Jonassen (1991) advirtió sobre los riesgos de un
constructivismo no reexivo, argumentando que no todo
aprendizaje requiere descubrimiento y que el constructivismo
no es incompatible con la guía estructurada del docente. El
desafío consiste en encontrar el equilibrio óptimo entre la
autonomía del estudiante y la orientación experta del
profesor.
Conclusiones
El presente análisis teórico ha examinado la transición del
modelo de enseñanza tradicional, centrado en el docente,
hacia el paradigma del aprendizaje centrado en el estudiante.
Los hallazgos de la literatura revisada permiten establecer las
siguientes conclusiones:
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Los fundamentos teóricos del aprendizaje centrado en el
estudiante se encuentran en el constructivismo piagetiano, el
socio-constructivismo de Vygotsky, el aprendizaje por
descubrimiento de Bruner y el pragmatismo educativo de
Dewey. Estas teorías reconocen al estudiante cómo un agente
activo y central en la construcción de experiencias
signicativas de enseñanza y aprendizaje. Premisa que se
sustenta por la evidencia publicada de estudios de empíricos
de las últimas décadas. Un estudio entre ellos el de Freeman
et al. (2014), que evidenció el aprendizaje activo mejoras
signicativamente el rendimiento académico reduciendo las
tazas de fracaso y deserción escolar. De tal manera es
imperativo y de carácter urgente comenzar a rediseñar
nuestra forma de enseñar.
Es necesario destacar, y la transición hacia el aprendizaje
centrado en el estudiante no conlleva la desaparición y
participación del docente en los procesos de enseñanza
aprendizaje, si no que conlleva una transformación de su rol.
Convirtiendo el docente tengo un diseñador, guía y facilitador
del conocimiento. Donde su forma de evaluar y comprobar
está cumpliendo con su rol, es integrar como eje central de
evaluación, los diversos tipos de evaluación formativa. Las
mismas que permiten una retroalimentación continua y
personalizada en el estudiante, no evaluando solamente su
nivel de adquisición de aprendizaje sino su desarrollo.
Finalmente, para la educación de hoy en día, no existe un
modelo unico y que resalte sobre otro ya que, el modelo más
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prometedor duele es el que se impone o excluye a otro, sino el
que integra formas de enseñar centradas en el estudiante y el
cambio de rol del docente, hacia un facilitador guía crítico
reexivo que comprenda las necesidades y el contexto de sus
estudiantes con metodologías apropiadas y signicativa. Por
tanto, el éxito de cualquier enfoque educativo es la
inteligencia y la conciencia situada.
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