Cita Sugerida: Pazmiño Moreira, G., & Cuadros López, M. A. (2025). Aprendizaje Generativo a
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Editorial Didaxis. https://doi.org/10.64325/es8stg69
110
Capítulo 5
Aprendizaje Generativo a través de la Enseñanza a
Otros
https://doi.org/10.64325/es8stg69
Gema Pazmiño Moreira
Investigadora Independiente
https://orcid.org/0009-0008-2709-6416
María Alejandra Cuadros López
Universidad del Pacífico
https://orcid.org/0000-0003-0183-0543
Resumen
Este capítulo explora cómo el aprendizaje generativo, i.e., una
forma activa de construcción de conocimiento basada en la
reorganización, transformación y aplicacn de la información se
potencia significativamente cuando los estudiantes enseñan a otros.
Fundado en la teoría cognitiva, se argumenta que enseñar no solo
mejora la comprensión conceptual y la retención a largo plazo, sino
que tambn activa mecanismos metacognitivos como la
autorregulacn, la planificación y el monitoreo de la comprensn.
La enseñanza a otros obliga a los estudiantes a reflexionar, estructurar
y adaptar sus explicaciones, lo cual estimula funciones ejecutivas,
fortalece los esquemas mentales previos y optimiza la carga cognitiva.
La evidencia empírica respalda que esta estrategia mejora el
pensamiento crítico, la transferencia de conocimiento y la motivación
intrínseca, promoviendo aprendizajes profundos y transferibles. Así,
enseñar se convierte en una práctica transformadora que favorece
tanto el desarrollo cognitivo como personal, consolidando su valor en
entornos educativos activos, colaborativos y orientados al aprendizaje
significativo.
111
Introducción
Dentro de las prácticas educativas contemporáneas, el
aprendizaje generativo se entiende como una estrategia innovadora
que va s allá de la simple acumulación de informacn,
promoviendo una comprensn profunda y una retención duradera del
conocimiento (Neira, s. f.). Este enfoque, sustentado en la teoa
cognitiva, parte de la idea de que los estudiantes no son receptores
pasivos, sino agentes activos que construyen su conocimiento al
reorganizar, transformar y aplicar la información (Fiorella y Mayer,
2021). Como señala Wittrock (2010), el aprendizaje generativo ocurre
cuando los estudiantes conectan lo nuevo con lo que ya saben,
generando vínculos significativos que fortalecen su comprensión.
En este marco trico, la ensanza a otros destaca como una
estrategia generativa especialmente efectiva, ya que convierte la
organización del conocimiento en un esfuerzo colaborativo dentro de
la memoria de trabajo (Fiorella y Mayer, 2015). Enseñar no solo
implica transmitir contenidos, sino tambn reorganizarlos,
reflexionar sobre su significado y anticipar posibles dudas. Este
proceso, conocido como “el efecto del tutor”, obliga a los estudiantes
a profundizar en el contenido, activando habilidades cognitivas
complejas mientras enseñan (Roscoe & Chi, 2008). A tras de la
interacción con sus comperos, quienes enseñan pueden comprobar
si lo que explican se comprende, lo que facilita la retención a largo
plazo (Sweller et al., 2011).
Además de potenciar habilidades cognitivas, ensar a otros
tiene un impacto positivo en la motivación y el compromiso con el
112
aprendizaje. Al asumir el rol de docente, los estudiantes sienten una
mayor responsabilidad, lo que suele aumentar su interés y esfuerzo
(Chi et al., 2018). Varios estudios respaldan que ensar a otra mejora
no solo la retención de lo aprendido, sino también su transferencia a
nuevas situaciones (Renkl, 2015).
Tanto el aprendizaje generativo como la enseñanza a otros
ofrecen una manera distinta y poderosa de que los estudiantes
interacen con el conocimiento que se les presenta en clase. En este
trabajo, se explora cómo la enseñanza a otra potencia el aprendizaje
generativo y favorece el desarrollo de competencias cognitivas clave.
El objetivo general se desglosa en tres específicos. Primero, se
pretende identificar los fundamentos teóricos del aprendizaje
generativo y su vínculo con la ensanza a otros. Comprender esta
relacn permite reconocer habilidades esenciales para evaluar y
mejorar el aprendizaje, generando críticas que respondan a las
necesidades reales de los estudiantes (Van Merrnboer & Kirschner,
2018). Además, ensar a otros no solo refuerza la comprensión
conceptual, sino que también fomenta el aprendizaje colaborativo,
fundamental en los entornos educativos actuales (Hmelo-Silver et al.,
2007).
El segundo objetivo es analizar los mecanismos cognitivos
involucrados en la enseñanza a otros, como la activacn de
conocimientos previos, la elaboración activa y el desarrollo del
conocimiento profundo. Sen Mayer & Moreno (2003), estos procesos
permiten a los estudiantes comprender mejor lo que aprenden,
reduciendo la carga cognitiva innecesaria y facilitando la aplicación
113
de lo aprendido en nuevos contextos. Investigaciones como la de
Hidalgo (2011) muestran que enseñar a otros ayuda a reorganizar
cognitivamente la información y mejora la capacidad para establecer
conexiones entre ideas que, a primera vista, pueden parecer no
relacionadas.
Por último, el tercer objetivo es revisar estudios y evidencias
empíricas que demuestran la efectividad del aprendizaje generativo
mediante la enseñanza a otros en distintos contextos educativos. La
investigación, tanto en entornos escolares como universitarios, indica
que los estudiantes que ensan a otros no solo logran mejores
resultados en pruebas formales, sino que tambn desarrollan
habilidades fundamentales como el pensamiento crítico y la
resolución de problemas, competencias clave en la educación del siglo
XXI (Feldon, Topping et al., 2014).
Fundamentos Teóricos
Ausubel (1989), plantea que la información dirigida a los
estudiantes debe organizarse de manera que facilite el
seguimiento y cuidado del proceso de aprendizaje. Esto implica no
solo evaluar cuánto pueden retener, sino también mo manejan
cada concepto aprendido mediante herramientas metacognitivas.
Estas herramientas les permiten transformar la información en
conocimiento significativo a través de procesos como la
reorganización, la integración y la reflexión activa sobre los
contenidos (Cottingham, 2016). Desde esta perspectiva, el
aprendizaje generativo se centra en la adquisición de modelos
mentales, es decir, estructuras cognitivas que ayudan a dar sentido
114
a las experiencias y orientan las acciones del estudiante frente a
nuevos desafíos (Manrique, 2020). Esta adquisición no se limita a
incorporar información nueva, sino que también implica
reinterpretar y reestructurar saberes previos, fortaleciendo así la
capacidad de los estudiantes para enfrentar situaciones diversas y
complejas.
En este marco, Chi & Wylie (2014), explican que el
aprendizaje generativo se basa en un conjunto de estrategias que
favorecen la elaboración activa y la organización de la
información. Estas estrategias ayudan a construir significados más
profundos y facilitan la transferencia del conocimiento a
diferentes contextos. Al poner en práctica este tipo de
aprendizaje, los estudiantes no solo mejoran su comprensión
conceptual, sino que también desarrollan habilidades cognitivas
superiores, como el análisis, la ntesis y la evaluación crítica. De
este modo, el aprendizaje generativo no solo consiste en adquirir
conocimientos, sino también en preparar a los estudiantes para
construir soluciones creativas e innovadoras, posicionándolos como
protagonistas de su propio proceso de aprendizaje. Este enfoque
hace énfasis en superar la mera recepción pasiva de contenidos,
promoviendo un aprendizaje transformador que impacta tanto en
el pensamiento como en la acción.
Desde esta visión, el aprendizaje no se entiende como un
producto final, sino como un proceso continuo en el que se
combinan experiencias sensoriales con conocimientos previos para
lograr una comprensión más profunda y útil (Marge, 2020). Esta
115
perspectiva resalta la importancia de activar esquemas mentales
que permitan establecer conexiones significativas entre lo nuevo y
lo ya aprendido, lo cual favorece una comprensión más rica y
transferible (Alexander & Murphy, 1999). Gracias a este proceso,
los estudiantes no solo consolidan su conocimiento, sino que
también desarrollan la capacidad de reinterpretar y aplicar lo
aprendido de forma flexible y adaptativa, algo esencial para
enfrentar los retos académicos y profesionales actuales.
La estrategia de enseñar a otros se alinea perfectamente con
este enfoque teórico, ya que exige que el estudiante reorganice y
explique el contenido de manera clara y ordenada, lo que fortalece
tanto la comprensión como la retención del conocimiento (Fiorella
& Mayer, 2016). Este proceso va s allá de repetir información:
requiere reflexionar sobre mo se comunica el saber, anticipar
dudas y estructurar respuestas coherentes. Al hacerlo, se activan
habilidades cognitivas avanzadas como la autorregulación y la
metacognición, fundamentales para un aprendizaje profundo y
autónomo (Pintrich, 2000).
En el acto de enseñar, el estudiante se enfrenta al reto de
identificar vacíos en su comprensión y encontrar formas efectivas
de transmitir lo aprendido. Este nivel de compromiso no solo
mejora su dominio del tema, sino que también fomenta el
desarrollo de estrategias que fortalecen su capacidad para
aprender por mismo. Además, al elaborar explicaciones y
resolver dudas, ejercita su pensamiento crítico, lo que contribuye
a un aprendizaje más significativo y a una mejor transferencia del
116
conocimiento hacia nuevos escenarios educativos o prácticos. Así,
enseñar a otros se convierte en una práctica pedagógica
enriquecedora y en una herramienta transformadora que beneficia
tanto al estudiante como al entorno educativo en general.
En contextos educativos, enseñar a otra potencia
notablemente la transferencia del conocimiento. Al estructurar sus
explicaciones, el estudiante refuerza su capacidad para aplicar lo
aprendido en distintas situaciones. Esta actividad no solo implica
organizar y presentar información, sino también adaptarla para
que otros la comprendan, ampliando a su utilidad y
profundizando la comprensión del propio estudiante (Brown et al.,
2014). Investigaciones recientes han demostrado que esta
estrategia también actúa como una forma eficaz de
autorregulación: al enseñar, el estudiante monitorea su
comprensión en tiempo real, ajustando sus explicaciones para
asegurar claridad y precisión (Zimmerman, 2002).
Esta autorreflexión le permite identificar y corregir
debilidades en su conocimiento, desarrollando habilidades
fundamentales para el aprendizaje autónomo. Por tanto, enseñar
no solo fortalece el dominio del contenido, sino que también
cultiva una actitud reflexiva y proactiva hacia el aprendizaje,
clave para el desarrollo de competencias cognitivas superiores.
La conexión entre el aprendizaje generativo y la enseñanza
a otros se respalda firmemente en los modelos pedagógicos
contemporáneos que valoran el aprendizaje activo y colaborativo.
Según Slavin (2011), enseñar en pares no solo mejora el
117
rendimiento académico, sino que también fortalece las habilidades
interpersonales y eleva la motivación hacia el aprendizaje. Estas
experiencias colaborativas permiten a los estudiantes apoyarse
mutuamente, creando un ambiente en el que el conocimiento se
construye y se comparte de manera conjunta.
Desarrollo
Mecanismos Cognitivos Implicados
La enseñanza a otros activa una serie de mecanismos cognitivos
esenciales para el aprendizaje generativo, ya que involucra procesos
de autorregulación, metacognición y transferencia del conocimiento.
Esta estrategia requiere que los estudiantes organicen y procesen la
información de forma efectiva, lo que implica identificar patrones,
agrupar similitudes y establecer relaciones entre distintos fenómenos.
Estas habilidades, destacadas por Manrique (2020), son
fundamentales en el ámbito educativo, ya que no solo facilitan el
aprendizaje, sino que también preparan al estudiante para comunicar
ideas complejas de manera clara y comprensible. Al asumir el desao
de ensar, los estudiantes desarrollan una mayor conciencia sobre la
estructura del conocimiento y sobre cómo convertirlo en
explicaciones accesibles para los demás.
Entre los mecanismos cognitivos más relevantes se encuentran
las funciones ejecutivas como la flexibilidad cognitiva y la
planificación. La flexibilidad cognitiva permite a los estudiantes
cambiar de enfoque y adaptar su atención según las necesidades de
118
quienes están aprendiendo, una habilidad esencial para enseñar con
eficacia. Por su parte, la planificación exige organizar el contenido en
una secuencia lógica de pasos orientada hacia un objetivo claro. Este
proceso favorece una comunicacn clara y al mismo tiempo fortalece
competencias como la anticipación y la capacidad de adaptación ante
preguntas o situaciones imprevistas. Estas destrezas no solo mejoran
la experiencia de quien enseña, sino que también profundizan su
comprensn del tema (Manrique, 2020).
El modelo de desarrollo cognitivo sostiene que enseñar a otros
no es solo transmitir información, sino interactuar activamente con
ella. En este proceso, reflexionar sobre el propio conocimiento se
vuelve esencial. Los estudiantes deben revisar y ajustar sus
explicaciones para asegurarse de que se adecuen al nivel de
comprensn de su audiencia. Este ejercicio estimula el desarrollo de
habilidades comunicativas, así como la capacidad de detectar y
resolver dificultades conceptuales. Ades, al responder preguntas y
aclarar dudas, los estudiantes profundizan su entendimiento de los
contenidos, haciendo de la enseñanza una vía bidireccional de
aprendizaje y reflexión (Guerrero Posadas & García Orozco, 2016).
La carga cognitiva es otro elemento clave en el proceso de
enseñar. Como el sistema cognitivo tiene una capacidad limitada para
procesar información al mismo tiempo, es fundamental que los
estudiantes organicen sus explicaciones de forma clara y
comprensible. Esto no solo facilita el aprendizaje de quienes reciben
la enseñanza, sino que también ayuda a los propios estudiantes a
centrarse en lo esencial, optimizando así el uso de su memoria de
119
trabajo. Esta habilidad para gestionar la carga cognitiva se desarrolla
al enseñar y prepara a los estudiantes para abordar tareas cognitivas
s complejas en el futuro (Sweller, 2010).
Ensar a otros tambn estimula la activación de esquemas
previos, lo que resulta clave para vincular la nueva informacn con
conocimientos ya adquiridos. Este proceso no solo fortalece la
comprensn profunda del contenido, sino que facilita su aplicación
en distintos contextos. La elaboración activa, que implica parafrasear,
explicar y reorganizar la información, se vuelve una práctica habitual
en la enseñanza, promoviendo así una construcción de significados
s sólida. Esto mejora la capacidad del estudiante para usar el
conocimiento de forma flexible y adaptativa, una competencia
fundamental en un entorno cambiante (Fiorella & Mayer, 2015; Renkl,
2015).
El monitoreo y la evaluación de la propia comprensn son
tambn aspectos centrales al momento de enseñar. Al hacerlo, los
estudiantes deben evaluar continuamente qué tan bien comprenden
el contenido, ajustando sus explicaciones para asegurar claridad y
precisión. Este proceso de autorregulación no solo mejora la calidad
del discurso, sino que también estimula una reflexión crítica sobre sus
propios pensamientos. Así, enseñar se convierte en una experiencia
de aprendizaje profunda, introspectiva y enriquecedora (Zimmerman,
2002).
Las interacciones sociales que surgen durante la enseñanza
tambn contribuyen al desarrollo de habilidades cognitivas
avanzadas. Al compartir conocimientos con otros, los estudiantes no
120
solo consolidan lo que han aprendido, sino que tambn se enriquecen
con las ideas, preguntas y comentarios de sus compañeros. Estas
interacciones promueven un ambiente de aprendizaje colaborativo,
en el que el conocimiento se construye colectivamente y se fortalecen
tanto las competencias individuales como las grupales. En este
sentido, la enseñanza se posiciona como una herramienta poderosa
para el aprendizaje generativo y el desarrollo integral (Slavin, 2011).
Evidencia Empírica
El aprendizaje generativo mediante la enseñanza a otros ha
sido ampliamente investigado, y numerosos estudios empíricos
respaldan su efectividad en el desarrollo de habilidades cognitivas y
académicas. Según un análisis reciente, aprender para comprender
implica seleccionar información clave, organizarla de manera
coherente en la memoria de trabajo e integrarla con conocimientos
previos almacenados en la memoria a largo plazo (Ferndez, 2023).
Este proceso, que incluye la organización y la integracn, se
considera generativo porque promueve la creación de conexiones
entre nuevas ideas y estructuras conceptuales ya existentes. Enseñar
a otros intensifica este proceso, ya que obliga al estudiante a construir
explicaciones que hagan explícitas estas relaciones, consolidando y
ampliando significativamente su comprensión. Estas dinámicas son
especialmente relevantes en entornos educativos que no solo buscan
la adquisición de conocimientos, sino tambn su aplicacn práctica
y transferencia a nuevas situaciones.
La capacidad de identificar patrones en el aprendizaje es otro
elemento clave que contribuye a la eficacia de la enseñanza. Zapata
121
(2009) señala que estos patrones no solo pueden adaptarse a
situaciones nuevas, sino que también fortalecen la flexibilidad
cognitiva y la capacidad de reutilizar el conocimiento en diversos
contextos. Al enseñar, los estudiantes crean esquemas mentales que
les permiten vincular contenidos previos con nuevos aprendizajes, lo
que favorece tanto la retención como la aplicabilidad. Este enfoque
fomenta la adaptabilidad, una competencia central del aprendizaje
generativo, ya que prepara a los estudiantes para afrontar con solidez
escenarios complejos y cambiantes.
Un enfoque complementario es el uso de esquemas mentales
en la enseñanza, los cuales permiten organizar la memoria declarativa
en categoas estructuradas (Fernández, 2022). Estos esquemas son
fundamentales para guiar la comprensión y el análisis del entorno. Al
enseñar, los estudiantes activan estos esquemas, lo que les ayuda a
organizar mejor la información y fortalecer tanto la memorización
como la comprensn conceptual. Esta interacción activa con el
contenido no solo mejora el aprendizaje a corto plazo, sino que
tambn potencia la transferencia a distintos contextos, haciendo que
los estudiantes se vuelvan s competentes y seguros al aplicar lo
aprendido.
En el ámbito del aprendizaje profesional, también se ha
demostrado que enseñar a otros estimula el pensamiento crítico y las
habilidades de resolución de problemas. Gutiérrez-Ríos et al. (2023)
destacan que esta pctica exige que los estudiantes evalúen
críticamente las ideas que desean comunicar, sinteticen información
compleja y estructuren sus explicaciones con claridad. Estas
122
habilidades son esenciales en la educación actual, donde el
pensamiento crítico se considera una prioridad. Además, la enseñanza
fortalece la comunicación efectiva, una competencia clave que
mejora la capacidad de argumentar, presentar y persuadir en
diferentes escenarios.
Otro aspecto central es la intencionalidad que requiere la
enseñanza. Biesta (2023), sostiene que enseñar no es simplemente
compartir conocimiento, sino un acto deliberado que implica
planificación y reflexión. Al ensar, los estudiantes no solo
transmiten información, sino que diseñan estrategias, evalúan el nivel
de comprensión de su audiencia y ajustan sus explicaciones según sea
necesario. Este proceso promueve la metacognición, ya que los
estudiantes monitorean constantemente su propio conocimiento y lo
usan como base para construir explicaciones más sólidas y efectivas.
Así, la intencionalidad convierte la enseñanza en un ciclo de
aprendizaje activo y profundo, que enriquece tanto al estudiante
como a quien aprende de él.
Un estudio sobre aprendizaje-servicio muestra que los
estudiantes que asumen roles de ensanza experimentan un notable
crecimiento tanto académico como personal (Sánchez-Matas et al.,
2023). Estas experiencias les permiten aplicar conocimientos en
contextos reales, fortaleciendo el vínculo entre la teoría y la práctica.
Además, al enfrentarse a desafíos auténticos durante la enseñanza,
desarrollan habilidades clave como la colaboración y la resolución de
problemas, lo que mejora su capacidad para actuar con eficacia en
entornos dinámicos y complejos.
123
La evaluación formativa también juega un papel esencial en el
éxito del aprendizaje generativo a través de la enseñanza. Fernández
(2024), plantea que dividir los objetivos amplios en pasos concretos y
ofrecer criterios claros de éxito mejora tanto el proceso de enseñar
como el de aprender. Esto permite a los estudiantes enfocarse en
metas específicas y seguir su progreso, lo que fortalece su rol como
docentes y favorece un aprendizaje más organizado y eficaz. La
evidencia empírica tambn señala que enseñar a otros impacta
positivamente en la motivación y autoestima. Los estudiantes que
enseñan desarrollan mayor confianza en sus capacidades y una
motivación intnseca más fuerte para aprender.
Esto se debe a que enseñar otorga un propósito claro al
aprendizaje y permite comprender mejor la utilidad de lo aprendido
(Valenti & Duarte, 2023). Este aumento en la motivación no solo
mejora el rendimiento acamico, sino que tambn promueve
actitudes positivas hacia el aprendizaje continuo a lo largo de la vida.
Conclusiones
En los métodos de ensanza y en el análisis del aprendizaje
generativo mediante la enseñanza a otros, se destacan estrategias
que permiten aprender de manera más significativa. Uno de los
aspectos clave es la capacidad del docente para captar y mantener la
atención de sus estudiantes. Esto se logra mediante una preparación
continua y un seguimiento sistemático de cada proceso de ensanza,
lo cual facilita formas efectivas de aprendizaje. El todo
generativo, por ejemplo, permite al estudiante procesar la
información en pausas estratégicas, acompadas de actividades
124
dicas, lo que puede resultar altamente eficaz para alcanzar un
aprendizaje exitoso. Este resultado genera satisfacción tanto en el
docente como en el estudiante, al evidenciarse en los avances
cognitivos y académicos obtenidos.
La enseñanza a otras potencias dinámicas de aprendizaje que
permiten a los estudiantes expresar con fluidez sus ideas, reflexionar
sobre su propio conocimiento y anticipar las necesidades de quienes
están aprendiendo. Esta práctica no solo mejora la comprensión, sino
que tambn promueve el desarrollo de habilidades como el análisis
crítico, la ntesis de ideas y la comunicación efectiva. Asimismo,
fortalece la autorregulación y la metacognición, ya que obliga al
estudiante a monitorear constantemente su nivel de comprensión y
ajustar sus explicaciones de manera pertinente.
Cada técnica utilizada en la preparación de clases, así como la
elección adecuada de palabras para explicar, se traduce en mejores
resultados académicos. Este enfoque puede aplicarse desde el inicio
del ciclo escolar con el objetivo de formar estudiantes capaces de
enseñar a otros. De este modo, se promueve el uso diario del método
generativo como parte natural del proceso de ensanza-aprendizaje.
En educación, aprendemos para enseñar, y enseñar nos permite
aprender s y mejor. La evidencia empírica ha demostrado que
enseñar a otros tiene un impacto positivo en múltiples dimensiones:
mejora la retención del conocimiento, el pensamiento crítico, la
resolución de problemas, la motivacn intrínseca y refuerza la
autoestima, al brindar un propósito claro dentro del proceso de
aprendizaje.
125
Desde esta perspectiva, es importante que futuras
investigaciones exploren cómo variables específicas, como el nivel de
experiencia del estudiante o las características del contenido,
influyen en la efectividad del aprendizaje generativo mediante la
enseñanza a otros. Tambn sería valioso investigar cómo estas
estrategias pueden adaptarse a poblaciones estudiantiles diversas,
incluyendo estudiantes con necesidades educativas especiales o
aquellos que aprenden en contextos multiculturales.
El aprendizaje generativo mediante la enseñanza a otros se
perfila como una estrategia fundamental para transformar la
educación. Su implementación favorece no solo la adquisicn de
conocimientos, sino también el desarrollo de competencias esenciales
como la adaptabilidad, tan necesaria en un mundo complejo y
cambiante. Este enfoque prepara a los estudiantes para enfrentar
desaos reales, al tiempo que fortalece comunidades de aprendizaje
activas, colaborativas e inclusivas. Por ello, es fundamental que las
instituciones educativas integren estrategias basadas en la ensanza
a otros en sus prácticas pedagógicas. Esto permitirá potenciar un
aprendizaje significativo y preparar a los estudiantes para su vida
académica, profesional y personal. En definitiva, enseñar a otros no
solo beneficia al individuo, sino que contribuye al desarrollo de
comunidades educativas más innovadoras, solidarias y efectivas.
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